Los datos digitales generados por una persona al día ocupan el espacio de 86.400 ejemplares del Quijote

Las palabras pronunciadas por la Humanidad en toda su existencia se podrían almacenar en cinco exabytes de datos, el equivalente a la información que ahora se genera en dos días

El centro de Big Data de Google
El centro de Big Data de Google

Inmaculada González de MolinaÚltima actualización:16-07-2020 | 12:19 H/Creada:15-07-2020


Internet se ha convertido en un Gran Hermano que todo lo ve. Cada vez que compra online o abre una aplicación en el móvil, se generan miles de datos, que permiten a un tercero controlar dónde está y qué está haciendo o, lo que es más importante, qué se dispone a hacer. Así puede sugerirle hacia dónde dirigir sus pasos antes de que adopte la decisión final. A diario, se genera una ingente cantidad de información. Como botón de muestra del volumen producido, se calcula que los datos creados por un individuo al día ocupan el espacio de 86.400 ejemplares del Quijote o lo que es lo mismo un Quijote cada segundo, el equivalente a dos megabytes de espacio.

Esta circulación desmesurada de información se debe a que en los últimos dos años se ha pisado el acelerador en los adelantos tecnológicos. De hecho, el 80% del total de información online corresponde a la producida en los dos últimos años. Para poder hacerse una idea clara del nivel de circulación online, un estudio de la Universidad de Berkeley estima que las palabras pronunciadas por la Humanidad durante toda su existencia se podrían almacenar en cinco exabytes de datos, que equivale a la información que actualmente se genera en tan sólo dos días en el Planeta. La Humanidad ha pasado de producir cinco exabytes de información en un año, en 2005, a hacerlo en 48 horas. En 2020, se crearán 35 ZettaBytes de información (1 ZettaByte equivale a 1.000 exabytes y estos a 1.000 millones de Terabytes).

La nueva tecnología deja una huella indeleble, aunque el internauta, en la inmensa mayoría de las ocasiones, no sea muy consciente de ello. En concreto, para enterarse correctamente de lo que se acepta online debería emplear 1.824 horas en revisar todo lo que acepta al año en internet o lo que es lo mismo no dormir durante 76 días para conseguir averiguar las condiciones online asumidasCada diez años de navegación debería invertir dos en leer todo lo que rubrica.

En la sombra

¿Pero realmente las empresas utilizan toda la información que disponen del consumidor? ¿Qué pasa con los datos? ¿Se almacenan o se destruyen? La realidad es que cuando acabe este año el 93% de este ingente volumen de información permanecerá oculto, sin explotar, frente al 80% del año pasado, según International Data Corporation (IDC). Los datos que se emplean constituyen la punta del iceberg del cúmulo de información en manos de las empresas. Estos datos que permanecen en la sombra, y, por tanto, es como si no existieran, se denominan Dark Data.

Dark Data hace referencia a todos los datos oscuros que las compañías recopilan y almacenan durante su actividad comercial. El 80% de la información en manos de las sociedades no se explota, asegura Ignacio Baltar, director ejecutivo responsable de Industria y Utilities de Bluetab, empresa dedicada al análisis de Big Data. Cuando se realiza una compra online la empresa analiza tan sólo el producto adquirido. Sin embargo, durante todo el proceso hasta cliquear la aceptación de la compra se efectúa una serie de búsquedas para descubrir el artículo adecuado. Esos datos permanecen ocultos y, por tanto, son Dark Data.

En la actualidad, un ejército de especialistas en las nuevas tecnologías luchan por convertirlos en útiles para que una compañía adapte mejor su oferta a las exigencias de su mercado. Hace años, la documentación recogida por los contadores de la luz eran inaccesible para las compañías eléctricas. Hoy en día, estas empresas conocen al detalle el consumo de sus usuarios por franjas horarias, semanas, meses y estaciones del año. Ello ha sido posible gracias a la conversión de Dark Data en Big Data, elevada cantidad de datos que se conoce y es susceptible de ser analizada gracias a herramientas tecnológicas y, por tanto, empleada a la hora de la toma de decisiones por las empresas.

En estos momentos, los censores de los coches de carreras permiten contar con información detallada de dónde se consume más carburante con una precisión de décimas de segundo. En cada carrera, un Fórmula 1 llena varios discos duros de un ordenador con información para su posterior análisis digital sobre la temperatura, desgaste de neumáticos…

Meta Dato, la ficha de clasificación

Una vez que los especialistas llegan al Big Data hay que conseguir que esa información se pueda estructurar. Se trata de una inmensa biblioteca, como si fuera la mismísima de Alejandría, con millones de ejemplares que contienen información muy valiosa. Sin embargo, es imprescindible contar con unas fichas que recojan una clasificación de los volúmenes y el lugar que ocupan en las estanterías para poder localizarlos y acceder a ellos.

El Meta Dato, crucial para poder analizar los datos, es como las fichas de la biblioteca. El Meta Dato permite lanzar una pregunta. En el caso de los contadores de la luz, se puede interrogar a Big Data a través del Meta Dato sobre el consumo de los habitantes de Madrid el lunes por la mañana en la franja horaria de nueve a doce de la mañana. Es decir, el Meta Dato ayuda a integrar la información que posee el Big Data procedente de diversos lugares. Por un lado, se sabe el consumo de energía cada cinco minutos y, por otro, la temperatura que hará en Madrid. El Meta Dato ayuda a integrar ambos datos. De esta manera, las compañías eléctricas pueden estimar con mayor exactitud el consumo de aire acondicionado y ajustar su oferta a la demanda.

Pero y las pymes ¿están preparadas para el empleo de estos datos? El director ejecutivo responsable de Industria y Utilities de Bluetab considera la digitalización el gran reto de las pequeñas y medianas empresas y, por tanto, el almacenamiento de sus datos convertidos en Big Data. “Los costes de la tecnología se ha abaratado. Ahora se almacena en la Nube y se paga en función del volumen almacenado y el uso que se haga del mismo. Mientras, antes había que comprar un servidor, en el mundo cloud se puede ir adquiriendo lo que necesitas”. Por tanto, la Nube facilita a las pymes el almacenamiento de sus datos y su uso, destaca el director ejecutivo de Bluetab, sociedad que presta sus servicios de análisis de Big Data a las grandes compañías españolas, como Telefónica e Iberdrola, así como a los principales bancos del país.

Source: La Razon

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